Curso de acompañamiento al alumnado en la resolución de conflictos, con el objetivo de mejorar el bienestar emocional y social del alumnado y de proporcionar herramientas prácticas para que los niños y niñas desarrollen autonomía y habilidades de convivencia.
Este curso de 40 horas ofrece una mirada completa sobre cómo se originan los conflictos en la escuela y en qué medida condicionan la vida diaria del grupo. A lo largo de las sesiones se analizarán los principios básicos de la convivencia, la comunicación y la gestión emocional, tres pilares indispensables para entender por qué aparecen los conflictos y cómo transformarlos en oportunidades de aprendizaje.
Los contenidos de éste profundizan en las diversas tipologías de conflictos, los factores que los desencadenan y las formas de reconocerlos a tiempo. También se reflexiona sobre el impacto que pueden tener en el ambiente del aula, en las relaciones entre iguales y en la participación de los niños. Se pondrá especial atención a los aspectos emocionales que intervienen y a la importancia de validarlos y acompañarlos adecuadamente.
Un bloque central del curso se centra en las estrategias que pueden utilizar maestros y educadores para ayudar al alumnado a afrontar y resolver desacuerdos por sí mismo. Se trabajarán recursos de comunicación asertiva, rutinas de regulación emocional, técnicas de mediación escolar y actividades cooperativas que fomenten el respeto y la corresponsabilidad. También se introducen las prácticas restaurativas como herramienta para prevenir además de detectar y ayudar a resolver los conflictos y mejorar la convivencia grupal y los vínculos entre los individuos.
Con una orientación muy práctica, el curso busca dar herramientas que se puedan aplicar de inmediato en el aula y que a la vez promuevan una cultura de centro más calmada, inclusiva y preventiva.
Por último, se destina una parte importante de la formación al análisis y resolución de situaciones reales. A través de casos, simulaciones y propuestas de diseño de intervenciones, los y las docentes podrán experimentar con diferentes formas de actuar y valorar sus resultados. Este espacio final facilita la integración de los conocimientos adquiridos y el desarrollo de una mirada más flexible, reflexiva y ajustada a la diversidad de situaciones que surgen en la convivencia cotidiana.